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De La Salle
Experiencias de Voluntariado

Les compartimos un poco de la experiencia vivida en este verano en Homestead del grupo de estudiantes del Simón Bolívar del Pedregal en México a través de este video.

Antonio Román González Avalos
La Salle Educational Center está ubicado en South Dade (Homestead) al sur de Florida en Estados Unidos; aquí en este pequeño campo viven alrededor de 300 familias de inmigrantes (cubanos, mexicanos, salvadoreños y hondureños en su mayoría).

Creía ya haber conocido la realidad en la que viven los inmigrantes en aquel país; quizá el hecho de que hayan abandonado sus lugares de origen por mejores oportunidades, el reto de aprender inglés o el miedo con el que viven por llegar a ser deportados ya lo había comprendido, pero aquí lo que cambió fueron los trabajos que hacen para vivir, son personas que trabajan en las llamadas "nurserias" (nurseries en inglés) lo cual equivale a los viveros en México, es un trabajo pesado bajo los rayos del sol gran parte del día, sin embargo, no me tocó compartir el trabajo, sino que me tocó compartir con los hijos de estas personas en el centro de La Salle, quienes son niños que esperan a sus padres durante el verano y reciben asesorías durante el curso escolar. Para eso estamos nosotros, para educarlos, acompañarlos.

Al inicio no tenía muy claras cuáles serían mis actividades específicas, así que el primer día fui conociendo a algunos pequeños y a las maestras. Luego se me asignó la responsabilidad de llegar temprano para abrir el centro y recibir a quien fuera llegando; mi estancia se basó en compartir juegos, libros, deportes, arte e historias de vida, conversaciones llenas de mucha empatía que tuve con la maestra Martha, la maestra Andrea, la señora Blanca (madre de un alumno), la señora Chela y el señor Juan (abuelos de dos alumnos) quienes me dejaron muy claro que la situación que ellos viven "no es fácil".


Enseñando la técnica con plumones.

Los retos que tuve fueron de verdad involucrarme con la gente del lugar, creo que las dos semanas que compartí allá fueron lo ideal como primer encuentro. La primera semana fue un proceso de adaptación, para ellos que me recibieron y para mí que llegué. La segunda fue más dinámica gracias a la llegada de los voluntarios de La Salle del Pedregal ubicada en el Distrito Federal (México) quienes llegué a admirar demasiado por tener el valor y la consciencia de ser voluntarios desde temprana edad (14 años) verdaderamente me motivaron a seguir realizando aunque fuera una pequeña lucha por mejorar las situaciones difíciles a mi alrededor.

Haces lo necesario por ayudar en lo que te toca, pero te das cuenta que el mundo es muy grande y al mismo tiempo te das cuenta que no estás sólo, pues hay más personas luchando por mejorar sus respectivos entornos.


Compartiendo un libro.

Un día tuve un encuentro con una persona inmigrante que me marcó para toda la vida. Se hizo la propuesta de un proyecto en la Universidad de la Salle Bajío, el proyecto ha ido creciendo y ya sea en Guanajuato o en Florida, tenemos presencia para apoyar esta causa.

Siento gran empatía con estas personas, pues mi situación familiar es la de ellos, yo soy parte de estas familias.


Un juego de mesa que nunca había visto, jugado de manera extrema.

Por el momento solo me queda agradecer a quienes han formado parte de este proceso, por su apoyo, sus consejos, sus enseñanzas… muchas gracias por haberme brindado la gran oportunidad de vivir este voluntariado.


Una Experiencia Inolvidable.
Santiago

Toda persona en algún momento de su vida tiene que experimentar un viaje hacia su interior más humano.

Ese viaje lo realice yo.

Cuando mi Tío el Hno. Edwin Arteaga me pregunto si quería invertir 2 meses de mi tiempo en realizar una labor de voluntariado no dude en aceptar. En mi vida no he gastado el tiempo suficiente como me gustaría para ayudar a gente que realmente lo necesita. La gente creía que yo iba a ayudar a gente como yo o mejor debido a que nadie se imagina que la ciudad turística de Miami y el Gran país del primer mundo como lo es Estados Unidos necesitaran ayuda.

Lo que la gente no sabía es que se iba a ayudar a gente inmigrante, gente latina, gente como nosotros que por situaciones de dificultad tuvieron que huir de sus países, ya fuera por violencia, necesidad económica y/o otra razón denigrante. Mi forma de ayudar a estas personas era con sus hijos pues debido a que ellos trabajan casi todo el día sus hijos quedaban solos en sus casas en los días de verano.

De esto se encarga El Centro La Salle Homestead, aparte de tener un after school todo el año tiene un Summer Camp que va dedicado a estos niños. Este centro es lo que es gracias a factores muy importantes en el día a día:

Los Directores: Aquellas personas que en algún momento de su vida La Salle les ayudo a ser lo que son y en una forma de devolver el favor invierten un poco de su tiempo en el cuidado y dirección del centro con un gran carisma, dedicación y esfuerzo.

Las Maestras: Dos Maestras muy especiales las cuales saben cómo se sienten estos niños y dedican su vida en la educación de ellos sin recibir gran cosa a cambio, pues sienten que es una vocación muy especial la cual es difícil de explicar debido a lo gratificante que es.

Voluntarios: gente como yo que quiere hacer un cambio en el mundo ayudando a gente que lo necesita, somos de diferentes países y lugares en una sola unión para apoyar a la Salle.

Donaciones: La Salle se sostiene económicamente a base de donaciones de personas que en algún momento de su vida se sintieron tocados por el espíritu lasallista o por el simple hecho de querer ayudar.

San Juan Bautista de la Salle: la gente anteriormente nombrada quiere sentirse identificada con El, debido a que el en gran parte de su vida ayudo a los pobres recibiendo solo sonrisas y bendiciones.

Y por sobre todo Dios.



En mis Primeros días los niños eran muy cerrados en su mundo, mantenían una burbuja donde no sacaban sus ideas al mundo exterior, no salían de su zona de confort. Poco a poco y al irme conociendo vieron en mí una persona en la que podían confiar y apoyarse y me permitieron ir sacando esa sonrisa interior que tenían.

La gente cree que para ayudar se necesita tener profesión, vocación, o ser experto enseñando pero en este caso no es así. Lo principal en el Centro son los niños y si tú vas con la intención de hacer que ese espacio, esa oportunidad que tienen ellos puedan olvidarse del mundo exterior, de sus problemas familiares u otros, ya estás haciendo mucho.

Lo único que tienes que hacer es ir con las ganas, la valentía y el empeño para ayudar.

Cada día que pasaba los niños se ganaban mi cariño y poco a poco los fui queriendo más y más, casi como hermanitos lo cual es sumamente gratificante si jamás tuviste esa experiencia. Cada niño tenía su historia, sus propias anécdotas que hacía se te aguaran los ojos y sintieras un sentimiento de tristeza pero a la vez de impotencia por no poder cambiar esa situación en gran escala. Estas historias te hacían crecer como ser humano pues apreciabas más las cosas que tenías y antes no te importaban. Estas historias te convierten en una persona agradecida con la vida.

Es difícil explicar todos los sentimientos y situaciones que se generan en unas cuantas palabras pues esta experiencia se debe experimentar y sentir o si no, no sirve de nada.

Al momento de irme, de acabar mi tiempo allá, los niños me preguntaban que si volvería el próximo año pues esperaban ansiosos volverme a ver, me abrazaban y uno que otro lloraba pues era el hermano mayor que quizás nunca tuvieron.

Se notaba en sus acciones y en sus ojos que me extrañarían pues había dejado algo de mi allá, en ese lugar tan lindo. Se siente un vacío estar fuera de allí pues los niños dejan en ti algo indescriptible.

Aprendí mucho como ser humano y persona, aprendí a valorar lo que tengo y ser agradecido y aprendí que para todos, la vida no es fácil.

Le doy gracias a las personas que me permitieron estar allí.

Gracias a mi Tío Edwin y a la Salle, a la Directora Susana Sánchez, a José Dorado y Salvador Romo, a las Maestras Andrea Morales y Martha Guerrero y a cada persona que estuvo conmigo y me apoyo en esto.

Y por sobre todo, Gracias a la Vida y a mi Familia.

Santiago


Las vacaciones más geniales de mi vida.
Mariana

Al principio yo me había preparado para una misión en otro lugar con otros compañeros, con otros profesores. Pero nunca me imaginé que ya al llegar la fecha de ir a visitar a esa comunidad no pudiera ir. Después de unas semanas me habían invitado a otra misión en Miami consistía en ir con migrantes indocumentados la mayoría niños e ir a enseñar cómo vivir los valores lasallistas que son fe, fraternidad, servicio, compromiso y justicia.

Durante la preparación, me enseñaron a vivir esos valores para poder transmitirlos, por ejemplo al ser servicial con los demás los demás ven que eres bueno y así te imitan. También aprendí a conocer a las personas que iban conmigo y definitivamente se convirtieron en mis mejores amigos, aparte de conocer a esas personas aprendí a conocer a los niños del centro y a convivir con ellos.

El primer y el segundo día fueron los más difíciles en cuestión de conocerlos, pero al hablarles contarles de ti y que ellos te hablen acerca de ellos es muy bonito. Al sacarles una sonrisa es una cosa mágica que sientes al saber todo lo que ya han vivido. Los demás días fueron de los más increíbles de mi vida, cuando vas al zoológico con ellos y se ven asombrados, cuando estas en la alberca con ellos y juegan contigo, cuando juegas fútbol o basquetbol, cuando llegas y te reciben con mucha alegría, cuando aprendes de su cultura, cuando les enseñas música que se escucha en México, cuando comes con ellos, y algunas de las cosas más especiales o más sentimentales cuando es tu última noche ahí y te despiden, en la mañana cuando ya estás en el camión de camino al aeropuerto y desde la ventana te despides de ellos, me parece que nunca es suficiente despedirte una vez, cuando te tocan la mano para decirte adiós desde la ventanilla del camión, cuando van corriendo detrás del avión. Personalmente ese momento fue uno de los más tristes, me fascinó pasar los días con ellos y al irse es muy feo, todas las lágrimas que se derramaron en las caras de esos niños me hacían llorar aún más.

Yo me comprometo a volver a ir y pasar todavía más tiempo ahí. Nunca me imaginé que fuera algo tan bonito. Les quiero dar las gracias a mis amigos del colegio por dejarme conocerlos desde adentro y también gracias a los niños del centro por compartirme las experiencias que han vivido, de corazón se los agradezco. Y en especial gracias a los maestros del colegio los cuales siempre estuvieron al tanto de nosotros y también me permitieron conocerlos. Invito a todos los alumnos de la sección secundaria a vivir esta experiencia indescriptible que he vivido.

Mariana


Voluntariado, una experiencia que cambió mi vida
"A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota". Madre Teresa de Calcuta

SUMARIO
El voluntariado es una experiencia única, que ha cambiado nuestras vidas, nos ha enseñado que el mundo es demasiado grande y es imposible ayudar a todos en todas partes, sin embargo ¿Y si empezamos por aquella persona que está frente a nosotros?, Imagínate ¿Si todos ayudáramos a una persona en el mundo al mismo tiempo?, no se trata de cambiar al mundo sino de cambiar las vidas que habiten en el, una a la vez, poniéndonos en los zapatos del otro, dejando nuestra realidad y adoptando una totalmente diferente, entendiendo lo que los demás viven, es como puedes generar un cambio en sus vidas, ¿Te atreverías a vivir la vida de alguien mas para entender lo que viven a diario?

Me considero parte de una sociedad moderna, parte de una generación que ha crecido con la herencia de diversos problemas que en un futuro próximo nos tocará atender de forma urgente. Los jóvenes de hoy en día debemos retomar la capacidad de asombro sobre las situaciones que acontecen a nuestro alrededor y tomar una participación más activa, ser solidarios con las personas que padecen los infortunios, ser consientes que en un mundo globalizado lo que sucede del otro lado del planeta tarde o temprano nos afectará de manera irremediable.

Mi nombre es Heidi Cerecedo y desde hace cuatro años soy voluntaria lasallista, actualmente me encuentro en Homestead Florida ofreciendo un servicio por un periodo de seis meses en el Centro de Artes y Oficios De La Salle, mi labor como voluntaria en este caso consiste en generar un vínculo entre La Salle y el campamento de migrantes a través de talleres dirigidos a niños y adultos, tales como manualidades, deportes, guitarra, cocina y costura, además de colaborar en el "after school".



Mi experiencia como voluntaria durante este tiempo ha sido sumamente gratificante y sé que tal vez las palabras no alcanzarán para describir el gran impacto que ha tenido hasta ahorita esta gran experiencia en mi vida, pero puedo afirmar que llegó una Heidi y se irá otra. Muchas veces creemos que ser voluntario implica solamente dar y entregarse, sin embargo, son sin duda estas experiencias las que día con día te hacen crecer y descubrir un nuevo mundo, cambiando por completo tu perspectiva de la vida, saliendo de tu zona de confort y dándote cuenta que al final del día eres tú quien recibe más de lo que un momento dado puedes llegar a dar, cuando ves a los niños sonreír, cuando con el paso de los días te reconocen y te llaman por tu nombre, con cada alegría compartida y mil y un aprendizajes que ellos me dan, cuando preguntan por ti, y te enseñan a disfrutar cada instante.

He encontrado una gran familia en cada persona que nos ha acogido a mis compañeros de voluntariado y a mi sin importar de dónde venimos o porqué lo hacemos, rompiendo barreras culturales y haciéndonos sentir en casa. Al llegar aquí inevitablemente te enfrentas a una realidad tan cerca y tan distante a la vez, una realidad que sin duda alguna te lleva a entender el contexto, las necesidades y la historia de vida de todas aquellas personas que en su momento llegaron desprotegidas a este país, personas que tienen nombre pero que no son reconocidas en este país, matrimonios que dejaron todo por darle un mejor nivel de vida a su hijos, sin saber siquiera si sobrevivirían al cruzar la frontera, viviendo a diario con la incertidumbre de no ser deportados a sus países, y aunque no haya comparación con el choque cultural que en un inicio vivimos nosotros, entienden lo difícil que es llegar a un país que no es el tuyo y sin dudarlo te extienden la mano y te ofrecen todo lo que tienen para hacerte sentir en casa.

Sé que con esta labor no cambiaré el mundo, pero me basta con generar un impacto en una sola persona, mostrándole otra perspectiva sobre la vida, empezando por ser ese pequeño cambio que quiero ver, siendo agente, transformando y enseñándole a los demás que el cambio puede empezar por uno mismo, que las pequeñas acciones a la larga hacen la diferencia.

Mi nombre es Gustavo y soy voluntario mexicano de La Salle. Actualmente vivo en Homestead, Florida en la comunidad de Southdade, prestando mi servicios al Centro de Artes y Oficios San Juan Bautista de la Salle.



Esta es una comunidad llena de gente muy trabajadora, son agricultores puesto que uno de los requisitos para vivir en este campo es que trabajen en la agricultura, muchos son la primera generación que llegó aquí y otros más son ya las generaciones venideras.

Se preguntaran porqué les explico esto, bueno es porque con eso quiero darles a entender qué es voluntariado, voluntariado es dejar atrás tu realidad y entregarse a un servicio, entregarse a la gente, abrirle las puertas de tu corazón a personas que jamás has conocido y esperar que puedas brindarles un poco de ti. Desde de mi experiencia personal, el voluntariado es un trabajo arduo, difícil pero al mismo tiempo es increíble y demandante, yo vivo en México y decidí venir hasta Homestead, Florida a prestar mis servicios y regalar un poco de mi tiempo, vine a un mundo que es desconocido para mi con personas que jamás has visto, que están dispuesta a abrir las puertas de sus casas, aunque otros no tanto, a entender una realidad y dejar atrás la tuya, a escuchar, a observar, venir a tratar de hacer un cambio.

He estado casi tres meses y esta experiencia me ha dado mucho y más, he estado en el "after school" del centro, he caminado por el campo conociendo personas que viven aquí, he ido a comer a sus casas, he conocido a su familia, he convivido con ellos, hemos reído y también llorado. Haciendo nuestro major esfuerzo y aún eso no parece suficiente, es díficil lo debo aceptar, el conocer la historia de cada una de las familias que a lo largo de todo esto te puedes encontrar pero la vida te sigue sorprendiendo y aunque si se necesitan mucha ayuda y se necesita de mas manos que estén dispuestas a ayudar, el voluntariado me ha enseñado que aún cuando no se tiene nada, se puede regalar mas de lo que uno puede creer, pues personas que no te conocen te invitan a comer aún cuando ellos no coman, personas que se ganan unos centavos día a día se disponen de un poco para invitarte a comer, personas que sin esperar nada a cambio te quieren ayudar aún cuando se supone que tu vienes a ayudarles a ellos, niños que se supone vienes a cambiar su vida ellos te la cambian primero, sin importar sus historias, ellos sonríen, te dan cariño y mucho amor, te abrazan sin conocerte y ponen su confianza. Esta experiencia no ha sido fácil, creo que ninguna lo es, sin embargo he aprendido que en el mundo hay demasiadas personas, lugares y diferencias, y todos necesitan de ayuda de personas dispuestas a generar una diferencia, he aprendido que no se trata de cambiar al mundo se trata de cambiar vidas y creo que eso es lo que buscamos, no solo aquí, sino en todas partes, cambiar una vida a la vez eso es lo que es voluntariado un grupo de personas dispuestas a entregarse completamente a el que lo necesite, no para cambiar el mundo si no las vidas que habitan en el y lo único que se necesita es tener la iniciativa, entregarse a las personas y estar dispuesto a dar lo mejor de uno mismo esperando cambiar una vida al menos con sólo una sonrisa, pues nada se le compara a ver a los niños aprender y sonreír a tu lado, comer a la mesa con personas que nunca creíste conocer, sin embargo, con el tiempo se vuelven tu familia, escuchar muchas historias y aprender de ellas y que su manera de ver la vida significa seguir adelante aún con las adversidades como dije antes, nada se le compara el ver que has causado una sonrisa en el rostro de alguien más.

Mi nombre es Karla Andrade. El voluntariado para mí, siempre fue una manera de ayudar a los demás con lo que yo puedo ofrecer. La idea de venir a Homestead, salió con un comentario y con una respuesta pronta de mi parte "Si, claro, me encantaría", que después todas las circunstancias lo permitieran y unos meses después estaría ya aquí, en un campo de migrantes, ayudando a los niños con sus tareas, enseñándoles a leer, enseñando pequeñas actividades manuales, conociendo las grandes historias de personas que han luchado por lo que tienen actualmente.



Esta etapa de mi vida, hasta esta altura, me ha dejado mucho aprendizaje, desde cosas cotidianas con mis compañeros de voluntariado Heidi y Gustavo, con los encargados del Centro, con las maestras, los niños, los padres de familia, y en general las personas que he conocido aquí.

He recibido un aprendizaje importante, y agradezco el aprendizaje que he tenido desde mi infancia; ¿Quién se iba a imaginar que esas actividades extraescolares, o del verano me serían tan útiles en esta etapa? Que sin mis padres y su educación, simplemente no estaría aquí. Y ahora gracias a La Salle y Homestead, estoy aquí, ayudando con lo que tengo y aprendiendo cada día más.

Estoy plenamente agradecida con todas las personas que he conocido, por ese apoyo que nos han otorgado, por los brazos que se han abierto ante nosotros, y que espero este voluntariado este siendo significativo, dejando una semilla de nosotros y más adelante se den frutos para el bien de aquí.

Esta es nuestra experiencia personal en lo que nosotros llamamos Voluntariado Lasallista, que mas que una organización sin fines de lucro, es un conjunto de ideales , de principios y una forma de vida.

Autores:
Heidi Karime Cerecedo Ulloa
Gustavo Alberto Carrasco Del Toro
Karla Gabriela Andrade Castañeda
Correos:
heidi_karime@hotmail.com
gus_ctoro@hotmail.com
karla.andcas@gmail.com